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domingo, 17 de febrero de 2013

La Pregunta


                                          La Pregunta


Antonio, se encontraba raro, no sabía exactamente que le pasaba. Pero si notaba que las cosas  que había a su alrededor le eran completamente ajenas no había nada con lo que poder identificarse, todo le resultaba distinto. Miro fijamente a la persona que estaba sentada cerca de el y se lo pregunto directamente.

-¿Tú me conoces? ¿Sabes quien soy?

La mirada de incredulidad fue inmediata por parte del sujeto.

-Claro; Trabajamos juntos, Antonio.

La respuesta cayo como una losa encima de Antonio, ¿Que respuesta es esa? ¿Como que trabajamos juntos? Eso es suficiente para conocer a una persona. Eso significa que conoce mis sentimientos, mis preocupaciones mas profundas, mis alegrías, mis sueños, lo que hay dentro de mí… Todo esto pensó Antonio   y al mismo tiempo recordaba que  ese día no era como los demás.

Desde la mañana, miraba a las personas y se preguntaba que les unía y que les diferenciaba unos de otros, le dio por identificarles con hormigas en el hormiguero, unas saliendo, otras entrando, casi formadas militarmente, y al mismo tiempo un relativo caos ¿Es posible que seamos diferentes?  Que es lo que nos distingue de las  hormigas, si también fuéramos observados desde la distancia. Será que lo único que nos diferencia, sea el lugar donde hemos nacido y nos vamos adaptando y desarrollando según el entorno donde nos movemos, Nos vamos convirtiendo en una especie de robots con carne… Todo esto se preguntaba Antonio mientras se decía que tenía que haber algo más,  ¿Como era él realmente? ¿Que valores humanos, son los importantes? Cuando conocemos a alguien nos preocupamos verdaderamente por saber algo de esa persona. Inmerso en estos pensamientos Antonio volvió a preguntar.

Si, pero yo me refiero a algo mas, como soy

-¡Joder Antonio! Pues un pesado ¿Que quieres que te diga? Buena persona, responsable, trabajadora, lo normal.

Antonio se sintió todavía más defraudado, es decir, que contestaría lo mismo a cualquiera que le hubiera hecho esta misma pregunta. Realmente habrá alguien que me conozca o es que no me conocen  porque tampoco tengo nada  extraordinario para nadie. Tengo que averiguarlo se dijo.

Al entrar al portal de su casa, vio a otra persona esperando el ascensor, inmediatamente le hizo la misma pregunta. ¿Tú me conoces, sabes quien soy?

Pero Antonio, si somos vecinos como no te voy a conocer. Que cosas se te ocurren.

Otro que no me conoce, ni en el trabajo, ni los vecinos, de pronto el pánico se apodero de Antonio, solo me queda preguntárselo a mi mujer. ¿Pero? Y si ella tampoco me conoce, me contesta algo así como, relativo  al tiempo que llevamos casados o alguna cosa parecida. Con más miedo que otra cosa saco la llave del bolsillo y abrió la puerta. Su mujer le dio un beso, y lo mismo hicieron los hijos. Algo en el semblante de Antonio empezó a cambiar, fue asomando más la sensación, como que, las cosas ya no le eran tan ajenas, parece que algo se iba identificando a su alrededor  y según avanzaba para su habitación al pasar por el cuarto de sus hijos, las preguntas iban obteniendo alguna respuesta. Ya en la habitación, sentado en la cama , miro la parte donde dormía su mujer, se fijo en la mesilla,  distinguió   en primer lugar dos o tres libros, la lámpara, el vaso de agua, miro al perchero donde estaba la ropa perfectamente colgada , algunas fotografías… la cosa estaba cambiando.

Se dirigió al salón, allí estaba su mujer y sus hijos, miro fijamente  a estos y según los observaba, le parecían mas altos, más guapos, más seguros, más independientes  y más sólidos de lo que se veía a si mismo, ya con esto empezó a sentir algo de orgullo e   inmediatamente fijo los ojos en su mujer, como si tuviera que preguntarle alguna cosa importante, pero en ese momento percibió un silencio, que contesto a cualquier pregunta que quisiera hacer y que ya no recordaba cual era. 

 
     





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